La Economía Social de Mercado fue la vía que sacó a la República Federal de Alemania de las cenizas del totalitarismo y de la Segunda Guerra Mundial hasta convertirla en un país desarrollado y en la primera economía de la Unión Europea, todo dentro del marco de la democracia, de la paz y del respeto a los derechos humanos.
Es un medio para alcanzar niveles superiores de desarrollo humano sostenible. Permite la realización de valores fundamentales tales como la libertad, la solidaridad y la justicia. Concilia la libertad económica con la responsabilidad social y ecológica.
No es un dogma y no debe convertirse en el modelo único para los países que aspiran al desarrollo, pero puede darnos más luces y orientaciones que otros modelos trasnochados que han sido sepultados durante el siglo pasado.
Sus fuentes doctrinarias son la ilustración europea, las ciencias económicas modernas y las doctrinas sociales de las iglesias cristianas.
La Economía Social de Mercado se convirtió en la gran alternativa de desarrollo en Alemania después del fracaso del Nacional Socialismo y a través de las décadas demostró ser un medio mucho más eficaz y a la vez más humano que los sistemas socialistas de planificación centralizada que fueron aplicados sin éxito en la República Democrática Alemana sometida por el Marxismo soviético.
Acepta el mercado, la competencia y la apertura comercial como elementos centrales de una economía moderna así como el papel del estado para garantizar la competencia y el orden jurídico dentro del cual opera el mercado. Es decir que tanto el mercado como el estado son medios que bien utilizados pueden favorecer el desarrollo económico y el bienestar social. El problema no es escoger entre el mercado o el estado, sino optar por ambos y construir a la vez buenos mercados y buenos estados.
La Economía Social de Mercado se rige por el siguiente principio: “tanto mercado cuanto sea posible, para fortalecer la libertad y la responsabilidad individual, la iniciativa privada y el crecimiento económico y tanto estado cuanto sea necesario, para garantizar la competencia justa y la legislación social y ecológica”.
La Economía Social de Mercado sólo es posible a través de un programa que equilibre la política económica con la política social, los intereses de los empresarios con los de los trabajadores y el crecimiento económico con la equidad social y la ecología. Es decir un programa que evite tanto el culto al estado propio de los nacionalsocialistas, de los marxistas y de los estatistas en general, como el culto al mercado, propio de ciertos liberales fundamentalistas. ( No todos son así )
La Economía Social de Mercado promueve el desarrollo humano a través de la eficiencia económica, la armonía y la paz social.
Representa una vía de balance, de equilibrio, que utiliza tanto al estado y al mercado como medios orientados al servicio de las personas y del bien común. |