El equilibrio entre estabilidad, crecimiento económico y equidad social es reto básico de una economía humana.
El crecimiento genera riqueza, empleos, salarios y recursos que pueden convertirse en impuestos para financiar las políticas sociales del Estado. Sin crecimiento económico significativo y sostenido no se puede reducir las tasas de desempleo y pobreza, ni financiar políticas sociales.
El Estado debe crear las condiciones de estabilidad política y económica y el ambiente de inversiones apropiado para estimular el crecimiento, sin renunciar a su función social que favorece la equidad, la cual también es factor de estabilidad y crecimiento. El problema básico es, como dijo Ralf Darendorf “cuadrar el círculo”, es decir conciliar crecimiento y equidad.
Nuevos nombres.Así, por ejemplo, las políticas de educación y capacitación laboral y empresarial son inversiones en los actores económicos que más tarde o más temprano se traducen en crecimiento. En una economía del conocimiento, el Estado no solo debe distribuir ingresos o servicios, sino también información y educación. Ese es uno de los nuevos nombres de la equidad.
Así también, las políticas de salud se traducen en mano de obra más sana y productiva, que también es factor de crecimiento económico. En todos los casos de los llamados “milagros económicos” o países que alcanzaron recientemente el desarrollo, siempre se encontró en la base como principal riqueza una población sana, inteligente, eficiente y educada. El fomento a la pequeña y mediana empresa es, también, un medio para fortalecer la equidad y a la vez el crecimiento.
Por otra parte, un crecimiento con equidad y de mejor distribución del ingreso es más sostenible pues genera más estabilidad política y social, así como mayor legitimidad y apoyo para el sistema democrático. Lo contrario, un crecimiento sin equidad, desemboca en la inestabilidad, la violencia, las luchas de clases, que finalmente ahuyentan la inversión e inhiben el crecimiento y, por cierto, aumentan la desigualdad.
Búsqueda pura.Como dice el premio Nobel de Economía hindú, Amartya K Sen, se debe hablar entonces más de desarrollo que de crecimiento. Debe crecer no solo la producción, sino también los índices de educación, salud, calidad ambiental y movilidad social. Porque la pura búsqueda del crecimiento aumenta las desigualdades y no es sostenible en el largo plazo, y la pura búsqueda de la equidad del marxismo o del populismo desemboca en el bajo crecimiento y nuevas formas de desigualdad y pobreza.
La equidad con responsabilidad monetaria y fiscal es, así, factor de crecimiento y un seguro de estabilidad y paz social. Y el balance entre estabilidad, crecimiento y equidad nos lleva al desarrollo humano sostenible.
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